El Pa(de)ciente, segundo largometraje de Constanza Fernández (Mapa para conversar, 2012) es uno de los grandes estrenos chilenos de este 2021. La película protagonizada por Héctor Noguera tuvo su premier mundial en la reciente edición del Festival de Busán, Corea del Sur, y tendrá su estreno europeo en la próxima edición del Festival de Cine de Huelva, España.
Basada en el testimonio del Doctor Miguel Kottow, la película traza con humor e intimidad el viaje de su deterioro corporal, la pérdida de sus seguridades y la dificultad con su entorno familiar. Atraviesa la crisis del acceso a la salud en Chile y los cuidados de la tercera edad, temáticas presentes en el cine chileno contemporáneo, siendo El agente topo de Maite Alberdi un referente clave de esta tendencia.
Conversamos con la directora para aproximarnos a su particular punto de vista, la experiencia de dirigir a Noguera y las reflexiones que nacieron tras el estreno en Busan.
-¿Qué buscaste evidenciar en esta obra y de qué manera enfrentaste un proceso tan íntimo para ponerlo al servicio de la película?
En primer lugar, quise evidenciar la compleja relación con nuestros padres. Es la generación que nos está dejando y, aunque cueste, hay que mirarla con perspectiva porque nos marcaron para bien o para mal porque los amamos y nos sentimos dolidos con ellos también; porque tienen un camino recorrido inmenso y ponen la luz del tiempo en sus juicios.
Aquí mi protagonista lo hace con el sistema médico chileno, como también con el ejercicio de la medicina occidental en general. Sin embargo, hay puntos ciegos que, al parecer, ya no están dispuestos a destapar. Y eso lo pongo en evidencia: el agradecimiento, el cuestionamiento y finalmente, el amor por ellos.
-¿Cómo fuiste encontrando el punto de vista de la película y qué descubrimientos tuviste al respecto?
Tenía cosas claras desde el principio. Quería trabajar con la generación +70, pero de la manera más alejada de la condescendencia, prohibiendo cualquier mirada del tipo "abuelitos".
El punto de partida iba a ser el libro testimonial del dr. Miguel Kottow, que publicó sin pudor su proceso de enfermar, con muchas sentencias técnicas y existenciales sobre la morbilidad. Yo necesitaba transformar narrativamente ese testimonio, para así poner otras miradas sobre lo que ocurrió, enriqueciendo los hechos y convirtiéndolo en un viaje.
Entrevisté a toda la familia -a quienes conozco íntimamente- generando lo esperado: múltiples puntos de vista de lo que había sucedido. Así fui descubriendo cómo presentar otras versiones, sin salirme de la mirada del protagonista, y el resultado me parece que terminó poniendo en evidencia justamente sus puntos ciegos.
Fue un largo proceso para lograr sintetizar a personas que conozco bien en una sola acción, una frase, una reacción. Por lo menos para mí, esto habla de múltiples capas de experiencias.
Finalmente, en este proceso me pude alejar de los personajes reales y ficcionar en pro del relato. Tiendo a la ambigüedad o repeler las sentencias y lo panfletario, para así aceptar una máxima: "las cosas son así, pero ni tanto".

-¿Cómo abordas la crisis del acceso a la salud en Chile desde el humor?
El libro en el que está basada la película, tiene mucho humor, humor sutil, de sonrisas, no de carcajada, y eso evidentemente lo convirtió en un libro ameno sobre temas muchas veces trágicos. Yo quería conservar eso, conservar esos pasos de distancia sobre el drama que nos ayudan a una posición más reflexiva. Una posición que está sumida en la emoción de los hechos, el famoso "distanciamiento". No refresco con humor los mismos lugares del libro, pero mantengo la perspectiva.
-¿Cómo fue dirigir a Héctor Noguera?
Un agrado que no me esperaba. Me angustiaban dos cosas: primero sentirme la pequeña saltamontes dándole instrucciones al gran maestro y segundo, creer que me daría a un Ángel Mercader o al alcalde de Sucupira o a Lear. (roles de Noguera en televisión y teatro). Ambos miedos se diluyeron rápidamente. Era una pieza más del equipo que cumplía profesionalmente, una pieza sabia por supuesto, sabia para hacerme sentir que era yo quien debía dirigirlo y él dejarse hacer. Y no apareció ninguno de su larga lista de caracteres que ha interpretado, sino que apareció uno nuevo, apareció Sergio Graf y está soberbio en este rol.
-¿Qué significó para ti estrenar en Busán? ¿Cómo crees que las audiencias asiáticas conectarán con la película?
Tuvo de mucho dulce y algo de agraz. Lo difícil fue aceptar no poder estar en el estreno mundial. Yo había logrado una fórmula con el festival para que yo asistiera, pero a mitad de camino las autoridades coreanas, por un leve aumento de casos, incrementaron las restricciones y me dejaron fuera. Me costó conformarme.
Sin embargo, fue un subidón de orgullo: Busan está considerado el festival más importante del mundo asiático. El cine coreano de los 2000 hasta ahora es el más influyente con la inédita cúspide de Parasite (gracias a políticas públicas que el próximo gobierno debería copiar). Por lo tanto, el público está acostumbrado a lo mejor y si ese festival pone mi película en la sección World Cinema, no es para menos.
La Competencia Oficial es solo para películas coreanas y la sección World Cinema le lleva a los coreanos lo mejor del mundo no asiático.
Tuve un Q&A en el estreno con la audiencia. Primero que todo, me impresionó lo joven del público y que completaron el aforo. Las preguntas las sentí agudas y cuestionadoras, así que creo que conectó muy bien a nivel reflexivo.
¡Disfruta el trailer!
El Pa(de)ciente, parte de nuestro Catálogo Internacional de Cine Chileno 2021, fue producida por Roberto Doveris de Niño Niña Films y cuenta con las actuaciones de Amparo Noguera, Naldy Hernández, Emilia Noguera, Diego Casanueva, Daniel Muñoz, Paola Giannini y Gabriela Aguiler.













