Hoy en una nueva edición de nuestra programación semanal, miramos las obras realizadas por dos directores emergentes de nuestro país, coproducciones latinoamericanas que nos permiten ver el poder transformativo del viaje y nos invitan a lugares desconocidos para encontrar respuestas sorpresivas y arriesgadas, portales desde donde plantear nuevas preguntas.
Así es como Historia de mi nombre de Karin Cuyul y Aicha de Vinko Tomicic encuentran su sentido en el recorrido mismo de cada obra, trazando retratos que se sitúan en Chile y en Bolivia, respectivamente.
Historia de mi nombre, la premiada opera prima de Karin Cuyul, es un road-movie autobiográfico que entreteje la historia familiar de la directora con el pasado reciente de Chile, construyendo múltiples puentes de encuentro e identificación para audiencias mundiales. Exhibida desde Grecia hasta Colombia y premiada en la sección Burning Lights de Rotterdam 2019, el documental cruza los desiertos e islas de Chile para reconstruir recuerdos olvidados y omitidos de la narrativa predominante, con una mirada autoral sincera y potente.
El documental tiene un punto de partida claro, el lugar desde donde se desprenden todos los otros elementos que se entrelazan durante el filme: un incendio que afectó la casa de Karin la impulsa a recorrer los lugares de su infancia, llevándola a preguntarse por su propio nombre. Veinte años antes de este evento traumático, otra mujer llamada Karin (Karin Eitel) fue detenida y torturada por la policía secreta de Pinochet. Al conocer esta historia, la mamá de Cuyul decide darle este nombre a su hija. En la película, este descubrimiento lleva a profundas reflexiones sobre la generación de chilenos que crecieron en un país recién saliendo de una feroz y violenta dictadura.
En el momento de su estreno, Cuyul nos comentó sobre el motor central de Historia de mi nombre: “Me parecía muy necesaria crear una metáfora del país en el contexto del retorno de la democracia y el silencio a partir de allí, con el incendio de mi casa y la desaparición de mis recuerdos familiares. De alguna manera ambos sucesos era empezar de cero tras un hecho violento y en ambos se relaciona la memoria, el silencio, la pérdida”.
La cinta fue producida por Dominga Sotomayor (Tarde para morir joven, Locarno 2018) de Cinestación, Josephine Schroeder de Pequén Producciones y, desde Brasil, Ana Alice de Morais de la productora 3 MOINHOS. Actualmente, Pequén Producciones está finalizando Gaucho americano de Nicolás Molina (Flow, Sheffield 2018) y desarrollando la nueva película de Cuyul, La vida que vendrá, ambos documentales autorales.
En Aicha de Vinko Tomicic, pasamos de la noche a la madrugada recorriendo las calles de La Paz con un grupo de amigos lustrabotas, que atraviesan distintos rincones de la ciudad en celebración del cumpleaños de Martín, uno de ellos. En un club nocturno se enamora de una mujer bailarina, que vuelve a aparecer entre supersticiones, botellas de vino y destellos de luz. Grietas en la pared componen el mapa de un viaje que al finalizar vuelve al punto de inicio: el rostro de una mujer que no deja de bailar, las posibilidades de un vínculo no resuelto.
Coproducida entre Bolivia, Argentina y Chile durante 2019, el cortometraje tuvo un extenso recorrido en Festivales como Guadalajara, Biarritz y Chicago Latino, entre otros.
La obra trazó un universo fílmico y también personajes que Tomicic sigue explorando hoy en día, una propuesta que se llevará a formato largometraje en su próxima película sobre un grupo de lustrabotas: el proyecto Perros, seleccionado en Biennale College Cinema del Festival de Venecia, la Residencia Cinefondation del Festival de Cannes y ganadora del premio CNC Best Pitch Cinéfondation Award en Cannes 2019.
En paralelo al desarrollo de esta película, Tomicic está trabajando como docente y asesor de guión con su proyecto de formación cinematográfica “La incubadora fílmica”. Tras el estreno de su ópera prima El fumigador, reconocida como Mejor Película en SANFIC 2016 y estrenada en PÖFF Tallinn Black Nights, Tomicic ha explorado un punto de vista que trastoca lo autoral y la reflexión social.













