Hoy comienza una nueva semana de Jueves de Cine Chileno y nos estamos concentrando en la poética cinematográfica del director chileno-español Théo Court, quien obtuvo el León de Plata al Mejor Director de la Sección Orizzonti en el Festival de Cine de Venecia de 2019 por su filme Blanco en Blanco.
Durante una semana el foco estará en sus primeras obras, Ocaso (2010) y El espino (2005), trabajos que construyeron su camino como un cineasta de culto, con una exploración fílmica intrigante, pasos que lo llevaron a una madurez cinematográfica y que le permitieron construir una de las obras nacionales más importantes de 2019.

Blanco en blanco asombró a las audiencias con su impactante temática, impecable visualidad y actuaciones sutiles pero potentes y fue exhibida en diversos eventos fílmicos como el Festival de Venecia, el Festival de Viena, el Festival de Busan y el Festival de Cine de Róterdam, entre otros. Ambientada en los comienzos del siglo XX en Tierra del Fuego, el filme es protagonizado por el actor Alfredo Castro y retrata el destino de una sociedad forjada sobre la muerte. Las temáticas del filme (que esperamos pronto compartir con audiencias nacionales) y sus asombrosas construcciones pictóricas construyen un hilo en común con el resto de la filmografía de Ocaso y hoy puedes descubrir estas conexiones en nuestro programa de Jueves de Cine Chileno.
Ocaso, la ópera prima de Court, es una obra clave para reconocer su sello visual, utilizando la transmutación entre el claro y oscuro como metáfora de la interioridad de sus personajes. Escrita gracias al fondo Hubert Bals Fund, fue estrenada internacionalmente en el Festival de Rotterdam 2011 y tuvo un amplio recorrido por certámenes internacionales, tales como: Münich, Los Ángeles, BAFICI, Las Palmas, Valdivia, Trieste, entre muchos otros. Ese mismo año fue escogido por el Museum of the Moving Image de Nueva York en la muestra First Look, donde seleccionan sus 15 mejores películas del año.
Este filme llama la atención por sus actuaciones minimalistas y potentes que se enfocan en la decadencia y la rutina, cuestionando el valor de la preservación y la tradición. Siguiendo la vida de un viejo mayordomo de una granja que vive junto a su casero, se empiezan a develar un glorioso pasado familiar, acciones y gestos se convierten en la única forma de mantener ese hogar y esas vidas humilladas en la memoria.
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El espino fue la tesis de graduación universitaria de Court. Es una obra de 18 minutos grabada en 35mm y realizada durante sus estudios en la Escuela EICTV de Cuba. Fue seleccionada en la prestigiosa Cinéfondation del Festival de Cannes 2005.

Se trata de una distopía silenciosa, llena de poesía y misterio. En este relato conviven tres personajes: un hombre, una mujer coja y un viejo; todos en un territorio extraño y solitario. Una premonición invisible acecha el lugar y a los personajes que conviven en él. Los personajes huyen a un lugar sin destino, un lugar que ni ellos mismos saben cuál es. Este viaje, que refleja el inconsciente de los personajes y también de toda una sociedad, es un indicio vital de la postura frente al cine que Court sigue manteniendo en su prolífica carrera.













